Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2006.

02/05/2006

Decálogo nihilista

 

Decálogo del nihilista:

 

1.      El nihilismo es una opción de vida, no un movimiento en el que militar.

2.      El fin justifica los medios.

3.      El progreso es el regreso.

4.      Cualquier estructura organizativa limita la creatividad, esclaviza.

5.      La moral y la ética son conceptos inventados.

6.      Los derechos humanos aborregan.

7.      Nadie es mejor que usted, nadie es peor que usted.

8.      No se excuse ni justifique: no tiene porqué.

9.      No hable, actúe.

10.  Lo real es lo evidente a la vista.

 

 

 

02/05/2006 10:16 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 15 comentarios.

06/05/2006

 

Hoy me levanto y la sensación es nueva. Soy feliz. Es una felicidad infantil, lo sé, pero intensa, tan intensa que me hace sentirme un tipo nuevo, mejor y más seguro de sí mismo. Me dirijo presto a la calle, hoy quiero salir y vivir (atrás quedó el sobrevivir). Sonrio estúpidamente mientras camino solo; tan sólo yo sé el porqué de mi felicidad, tan sólo yo lo sabré esta noche al volver al hogar. Me olvido de todo y mis pasos se hacen cada vez más lentos, no tengo prisa por llegar a ningún lado, porque ya no tengo meta. La montaña se acercó a este profeta, y lo hizo feliz.
06/05/2006 11:37 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

08/05/2006

Un día por venir

 

El líder mira al grupo, hombres que se han encontrado a sí mismos, entrenados y preparados concienzudamente para llevar a cabo la operación que les ha sido encomendada. Liberados de la epidemia global de mierda en la que sobrevivían, sus voces marginadas hacen ondear las banderas del descontento allá donde van. Despiden a la oscuridad, al miedo que perpetúa el orden de las cosas. Saben que si algo va mal, los que tienen la capacidad de actuar tienen la responsabilidad de actuar. En su teatro anímico, montado y desmontado a ritmo de disparos a la multitud, una marioneta ha cortado las cuerdas que le ataban, y ahora destila odio: su vómito es de veneno y hiel. Aprendieron a volver a confiar en los hombres; ahora adoran el ludismo, práctica habitual. Si queréis una tortilla debéis romper algunos huevos, arenga el líder. Y nosotros asentimos.

08/05/2006 11:07 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

 

Iren se sentía bien. Ni siquiera se había parado a pensar en la otra posibilidad, no se le ocurrió que aquello pudiera ser un error. Siguió adelante sin mirar a los lados: los problemas le asaltaban de frente. Siempre había sido así, y hoy volvería a ser igual. El examen se le presentaba difícil, pero estaba preparada. La noche la había pasado en vela; sabía que la prueba sería un éxito. Un, dos y hasta tres repasos de toda la materia le harían obtener la beca que necesitaba para entrar en la universidad que unos padres inmigrantes no le podían pagar. Mientras se convencía de esto, se abrieron las puertas y entraron unas cuantas personas más, haciendo aún más irrespirable el aire rancio de aquel vagón. Rozándole el costado, una niña pequeña sonreía a su abuela, que le hacía carantoñas; más estudiantes se apretujaban en el otro extremo del vagón, cerca de unas jóvenes de Europa de este; unos obreros discutían sobre horas extras. Las estaciones se sucedían lentamente, muy lentamente, pero aún así demasiado rápido.

El tren se paró, salió un hombre. Siete minutos y treinta y tres segundos después, todo estallaba. La niña y su abuela, los estudiantes, las jóvenes trabajadoras, los obreros. Todo, todo, todo.

 

08/05/2006 11:07 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 10 comentarios.

Carta

 

¿Te sientes culpable por leerme, por hacerme escribir esta carta?

¿Te sientes culpable por abandonarme?

No he llorado, no. Qué va, eso se acabó. No voy a seguirte el juego, no seré tu juguete. Esta vez será diferente. Nada más irte, cogí las llaves del coche –sí, de tu coche- y me fui a conducir. No me preguntes cómo llegué al Chin Tiki, ni siquiera yo lo sé. Quizás fuera mi desbordante lujuria o quizás el resquemor hacia ti afloró al cambiar de marchas o quizás... Pero eso da igual, ya no importa. Acabé en ese antro de perdición y no salí de ahí hasta la madrugada. Una china y una latina me hicieron olvidarte unas horas, pero ahora vuelves a estar aquí, en mi cabeza y en mis manos. He vuelto a beber, no tanto como antes, aunque anoche me paró una patrulla de la policía. ¿La multa? Unos tres mil dólares, que pagaré con el dinero que se te olvidó bajo la colcha; a fin de cuentas, lo mío es tuyo y lo tuyo es mío. Vale, sí, era. Era.

La ropa sucia está amontonada en un rincón, la mesa volcada en mitad del salón explica mi borrachera, la cama vacía refleja mi excursión nocturna. Quién sabe, puede que vuelva a ser yo, el de siempre, ese bala perdida que un día rescataste de los brazos de una prostituta barata. ¿Recuerdas? Seguro que sí, mi estampa era patética. Siempre te agradecí ese gesto, aunque nunca te lo dijera. Ambos sabemos que algún día nos volveremos a encontrar, en uno de esos bares, los de antes. Tú irás a lo tuyo y yo a lo mío, y fingiremos que nunca nos conocimos, y yo beberé solo y me abrazarán por dinero, y tú salvarás a otro tipo desconocido, a otro donnadie. No nacimos para satisfacer las expectativas de nadie, pero y qué.

 

08/05/2006 11:18 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

16/05/2006

 

Babeando vino, el decadente padre Román se balancea por la calle, caminando serpenteantemente. Olvidado, viejo y excomulgado, nada le queda mas que la botella, eterna compañera. Atrás quedaron los gloriosos días en los que arengaba briosamente a los feligreses, y las multitudinarias manifestaciones por la ciudad, y las largas horas confesando. Román ahora avanza hacia un precipicio. La polidipsia le consume y le hace consumir grados desenfrenadamente. Se apoya en las farolas y luce el sobrenombre de “rey de las bocas de metro”; hace tiempo que se cayó del púlpito. Sufrió el escarnio de retornar la sotana y enfundarse en la raída gabardina, manchada ahora de vómitos y licor. Llora desconsoladamente y se sabe despreciable; la barba hirsuta no invita a una conversación con él, ni sus zapatos rotos de tan desgastados, ni…
Román es así, siempre lo fue. Pretendió ocultar su faceta de lobo estepario bajo la zurra, pero más tarde que temprano afloró ese instinto bohemio, y cayó al suelo el disfraz, y empezó el carnaval.
16/05/2006 16:47 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

 

Hay que rebelarse contra la muerte de la Luz.

 

 

16/05/2006 16:52 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

31/05/2006

 

Asesinados a sangre fría los conceptos de belleza y estética, los aprendices ya no necesitan pistola y los maestros tiran al suelo la espada mellada.

31/05/2006 18:01 Autor: elpoetaenelvagon. Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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